En el sector agropecuario, la energía es un factor clave para la productividad y los costes de explotación. Una de las decisiones que marcan la diferencia es la elección del sistema de calefacción y agua caliente en instalaciones como granjas porcinas.
En Itersa hemos llevado a cabo recientemente la sustitución de una sala de calderas de gasóleo por un sistema de gas propano en una granja porcina de la Región de Murcia.
¿Por qué pasar de gasóleo a gas propano?
1. Reducción de emisiones contaminantes
El gas propano genera menos humos, CO₂ y partículas que el gasóleo. Esto se traduce en un aire más limpio dentro de las instalaciones y en un menor impacto ambiental.
2. Mayor eficiencia energética y ahorro para tu granja
El gas propano ofrece un mayor rendimiento calorífico, lo que permite reducir el consumo y, por tanto, abaratar costes energéticos a medio plazo.
3. Seguridad y menor mantenimiento de la caldera
El sistema de propano es más limpio y reduce la acumulación de residuos en las calderas. Esto significa menos incidencias, menos costes de mantenimiento y un funcionamiento más seguro.
4. Fiabilidad en el suministro
El gas propano garantiza un suministro estable, algo fundamental en explotaciones donde la climatización y el agua caliente son críticas para el bienestar animal.
Un paso hacia la modernización del sector porcino
Con esta actuación, la granja no solo mejora su eficiencia operativa, sino que también avanza hacia un modelo energético más sostenible y alineado con las exigencias actuales en materia de medio ambiente.
En Itersa seguimos apostando por soluciones que combinan tecnología, eficiencia y sostenibilidad para dar respuesta a las necesidades energéticas de sectores tan exigentes como el agroalimentario.
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